Animala.
Un relato corto o algo así.
Te pica la piel.
Ahí, frente a tu reflejo, te das cuenta de que una animala te observa de frente.
Tiene ojos de gata. Alas de cuerva. Pechos de perra.
Y te gustas.
Te gusta el fuego que hay detrás de tu mirada. La libertad que gritan tus plumas. La feminidad que emana tu cuerpo.
Salvaje.
Te ves ahí y la animala se lame la piel. No conoce la vergüenza de habitar un cuerpo ni la culpa de saberse mujer.
La animala maúlla y mueve su deseo.
La animala baila y se mueve suya.
Animala.
Animala.
Animala.
La animala te mira y entonces, tu piel deja de picar.
Te entregas a ella.
Al placer.
A la autonomía.
A lo salvaje.
Frente a tu reflejo solo hay vida.



qué curioso que muchas veces la incomodidad con nosotros mismos nazca más de lo que aprendimos a sentir que de lo que realmente somos. Gran texto 🙌🏻